Alcanzar más de 2.000 clientes es un hito que me llena de orgullo y gratitud. Cada uno de ellos confió en mí para trasladarse por Buenos Aires y más allá, y mi compromiso fue siempre ofrecer un servicio seguro, puntual y amable.
Este número no es solo una estadística: son historias, encuentros y experiencias compartidas. Desde turistas que llegaron por primera vez a la ciudad hasta pasajeros que viajan conmigo cada vez que vuelven, todos han dejado una huella en mi camino como taxista.
El crecimiento de mi clientela se debe, en gran parte, al boca a boca y a las recomendaciones sinceras. Saber que mis pasajeros me recomiendan a familiares y amigos es la mejor señal de que estoy haciendo bien mi trabajo. Superar los 500 clientes no es una meta final, sino un impulso para seguir mejorando y ofreciendo lo mejor en cada viaje.

